Comienzo a escribir este artículo un día de la primavera de 2026 cuando ya se empiezan a oír noticias sobre la creación de incipientes robots humanoides de bajo coste. No son muchos los medios de comunicación que tratan este tema, pero sí hay alguno que comienza a explicar lo que seguramente va a ser un punto de inflexión en la historia de la humanidad.
Y es que causa mucho respeto y gran incertidumbre pensar en lo que puede sucedernos cuando estos robots se fabriquen en serie y sean asequibles por cualquiera.
Parece que es cuestión de meses que estas nuevas máquinas comiencen a producirse y luego se vendan a precios populares. Esto dará acceso a cualquiera a un aparato creado por el hombre con infinitas aplicaciones y posibilidades.
Me imagino que al principio mostrarán habilidades muy limitadas, serán algo patosos y cometerán fallos. Esto es normal, pasa con cualquier aparato tecnológico cuando se saca al mercado. El primer iPhone que se vendió parece muy malo en comparación con los que hoy se fabrican.
Pues francamente, no lo sé. Veremos lo que trae el tiempo.
El cambio social va a ser tan brutal que es complicado estimar lo que ocurrirá. Estos robots humanoides comenzarán a realizar el trabajo poco cualificado que nadie quiere: labores en el campo de recogida mecánica y selectiva de frutas; trabajos duros de albañilería; largas horas de hostelería; cuidar de ancianos, labores del hogar, etc.
Es decir, en un principio estarán capacitados para repetir acciones que no requieren grandes habilidades técnicas, pero sí mucho esfuerzo y largas horas de dedicación en condiciones a veces duras.
Más tarde, cuando estos robots sean dotados de una inteligencia artificial autónoma y superior, el avance será sensacional. Con el paso del tiempo mejorarán sus articulaciones y movimientos, además de su capacidad de razonar y resolver situaciones difíciles. Y es precisamente ese momento el que me causa temor. Los robots se convertirán en trabajadores excelentes desplazando por completo a los humanos. Entonces, ¿qué pasará con nosotros?
En el día que escribo esto, todavía es una incertidumbre el destino de la humanidad. Ignorar lo que viene y despreciar lo que será capaz de lograr esta nueva tecnología no va a resolver el problema que se nos viene encima. Cuando no haga falta tanto ser humano para mantener a los poderosos, ¿qué va a suceder con nosotros?
A partir de esta línea, completaré el artículo con lo que vaya sucediendo durante los próximos meses.